Publicado el mayo 15, 2024

Contrariamente a la creencia de que un guante más grueso ofrece mayor protección, la clave para evitar una fractura de muñeca en una caída no es absorber el impacto, sino redirigir la energía. Este artículo, desde una perspectiva de traumatología, desglosa la biomecánica de la lesión y demuestra cómo una simple deslizadera de plástico en la palma convierte una fuerza de compresión destructiva en un deslizamiento controlado, actuando como una verdadera «cirugía preventiva» que puede evitarle un quirófano y una larga recuperación.

En mi práctica diaria como traumatólogo, una de las lesiones más complejas y frustrantes que trato en motoristas es la fractura del escafoides. Este pequeño hueso de la muñeca es el gran damnificado de un acto reflejo universal: intentar frenar una caída con las manos. Es un instinto de supervivencia que, paradójicamente, puede conducir a meses de inmovilización, una recuperación incierta y, en muchos casos, a una cirugía delicada. En España, donde la moto forma parte del paisaje, la seguridad es un tema de conversación constante. De hecho, solo en 2020 se registraron 345 motoristas fallecidos en vías interurbanas, una cifra que nos recuerda la vulnerabilidad inherente a las dos ruedas.

La conversación sobre protección suele centrarse en elementos obvios como el casco, la chaqueta con protecciones o los refuerzos en los nudillos de los guantes. Se asume que más acolchado o más rigidez equivale a más seguridad. Sin embargo, esta visión es incompleta. Omite un principio fundamental de la física del trauma que los ingenieros de equipamiento de alta gama y los cirujanos ortopédicos conocemos bien: la importancia de la disipación de la energía a través del deslizamiento.

Este artículo no es un catálogo de productos. Es una consulta preventiva. Vamos a abandonar las generalidades para sumergirnos en la biomecánica de la caída. Analizaremos por qué un guante tradicional puede, en ciertas circunstancias, agravar la lesión. Y lo más importante, le explicaré, con la precisión de un cirujano, por qué esa pequeña pieza de plástico rígido en la palma de su guante —la deslizadera— no es un adorno, sino una de las innovaciones más importantes en seguridad pasiva, una herramienta diseñada para engañar a la física y proteger la integridad de su muñeca.

A lo largo de las siguientes secciones, desglosaremos el mecanismo de la lesión, los materiales que marcan la diferencia y cómo asegurarse de que su equipo está preparado para cumplir esta función vital. El objetivo es que, al terminar, vea sus guantes no como un simple accesorio, sino como un instrumento ortopédico de prevención.

¿Cómo se rompe el hueso más delicado de la muñeca al intentar frenar la caída con las manos?

El mecanismo de la fractura de escafoides es una desafortunada cascada de eventos biomecánicos que comienza con un acto reflejo. Cuando el cerebro detecta una pérdida de equilibrio, su respuesta primordial es extender los brazos para proteger la cabeza y el torso. En una caída de moto, esto se traduce en proyectar las manos hacia el asfalto. El problema no es el impacto en sí, sino la energía de compresión axial que se genera.

Al contactar con el suelo, la mano se detiene bruscamente. Sin embargo, el resto del cuerpo, con su masa y velocidad, sigue en movimiento. Toda esa energía cinética se canaliza a través del brazo y se concentra en la muñeca, que se encuentra en una posición de hiperextensión. El escafoides, un pequeño hueso con una forma irregular y un suministro de sangre precario, se encuentra en la base del pulgar, actuando como un puente entre las dos filas de huesos del carpo. Esta posición lo convierte en el punto fusible del sistema. La compresión lo aplasta, provocando una fractura que a menudo es difícil de diagnosticar y aún más de sanar.

Un estudio conjunto de la Fundación MAPFRE y la Asociación Española de la Carretera reveló un patrón claro en los siniestros. Analizando miles de lesiones, confirmaron que en más de la mitad de los accidentes mortales no había otros vehículos implicados, siendo las salidas de vía y las caídas el escenario principal. Esta investigación subraya que un gran número de lesiones graves ocurren por el simple hecho de la caída con apoyo instintivo de manos, un patrón que pone directamente en riesgo el escafoides.

Secuencia de caída mostrando el reflejo instintivo de apoyo de manos en motorista

Esta imagen no ilustra un accidente, sino la respuesta biomecánica inevitable del cuerpo humano. Al entender que el problema es la transmisión de una fuerza de compresión directa, comprendemos por qué el simple acolchado es insuficiente. No necesitamos solo amortiguar, necesitamos desviar esa fuerza por completo.

¿Qué material desliza mejor sobre el asfalto para evitar que la mano se enganche?

Una vez comprendido que la fractura se produce por la súbita detención de la mano contra el asfalto, la solución se vuelve evidente desde un punto de vista físico: debemos evitar que la mano se «ancle» al suelo. La clave es transformar la energía de compresión vertical en un vector de fuerza horizontal, permitiendo que la mano deslice junto con el resto del cuerpo. Aquí es donde la elección del material de la deslizadera se vuelve crítica.

Un guante de cuero o textil, por sí solo, tiene un alto coeficiente de fricción contra el asfalto. Al entrar en contacto, tiende a agarrarse, generando precisamente el punto de anclaje que queremos evitar. Las deslizaderas de palma, por el contrario, están fabricadas con polímeros y compuestos de muy baja fricción. Su función no es absorber el impacto, sino ofrecer una superficie de contacto dura y resbaladiza que disipe la energía a través del movimiento.

Los materiales más comunes tienen propiedades distintas, especialmente relevantes en las variadas condiciones climáticas de España, desde el calor seco del sur hasta el frío húmedo del norte. Esta tabla comparativa, basada en un análisis de materiales para deslizaderas, resume las opciones principales:

Comparación de materiales para deslizaderas según condiciones españolas
Material Coeficiente Fricción Durabilidad Resistencia Calor (+40°C) Resistencia Frío (-5°C) Precio Relativo
TPU (Poliuretano Termoplástico) Medio-Bajo Alta Excelente Buena
Fibra de Carbono Muy Bajo Muy Alta Excelente Frágil €€€
Knox SPS Bajo Alta Muy Buena Excelente €€
Cuero Reforzado Alto Media Media Buena

Como se puede observar, el TPU ofrece un excelente equilibrio entre rendimiento, durabilidad y coste, siendo una opción muy versátil. La fibra de carbono proporciona el mejor deslizamiento, pero su fragilidad a bajas temperaturas y su coste la reservan para guantes de competición. Compuestos patentados como el Knox SPS (Scaphoid Protection System) están específicamente diseñados para esta función y ofrecen un rendimiento sobresaliente en un amplio rango de temperaturas. El cuero, incluso reforzado, nunca logrará el bajo coeficiente de fricción necesario para cumplir eficazmente esta función protectora.

¿Cuándo cambiar los guantes si la deslizadera ha sufrido un arrastrón leve?

La deslizadera de palma es un componente sacrificial. Está diseñada para desgastarse en lugar de su mano y su muñeca. Por lo tanto, después de cualquier caída, por leve que sea, es imperativo realizar una inspección metódica del estado de sus guantes. Continuar usando un equipo comprometido es crear una falsa sensación de seguridad que puede tener consecuencias graves en un futuro incidente.

La evaluación no debe ser superficial. Un simple vistazo no es suficiente. Hay que analizar el grosor restante del material, la integridad estructural de la deslizadera y el estado de las costuras que la unen al guante. Un guante con certificación de Nivel 2, por ejemplo, está diseñado para ofrecer una alta resistencia a la abrasión, pero esa capacidad se degrada con cada uso.

Para realizar una autoevaluación correcta y decidir si es momento de retirar sus guantes, siga este protocolo de inspección. Es la misma lógica que aplicaríamos para evaluar la integridad de un material ortopédico tras un estrés mecánico.

Plan de acción: Evaluación post-arrastrón de sus guantes

  1. Inspección visual del grosor: Mida el punto de máximo desgaste. Si se ha perdido más del 50% del grosor original de la deslizadera o si los bordes se han vuelto afilados, el guante debe ser reemplazado de inmediato. Un desgaste menor, de hasta un 30-50%, indica que debe planificar su sustitución a corto plazo.
  2. Búsqueda de daños estructurales: Examine la superficie de la deslizadera en busca de grietas, fracturas o cualquier signo de fragmentación del material. La presencia de cualquier fisura compromete su capacidad para deslizar de manera uniforme y exige el reemplazo inmediato.
  3. Análisis de las costuras perimetrales: La deslizadera es inútil si se desprende en el momento del impacto. Revise minuciosamente todas las costuras que la rodean. Si observa hilos rotos, deshilachados o cualquier signo de que la costura está debilitada, el guante ya no es seguro.
  4. Comprobación de la integridad del guante: Extienda la inspección al resto del guante. Busque perforaciones en el cuero o tejido, costuras abiertas en los dedos o en la caña y verifique que el sistema de cierre funciona perfectamente.
  5. Decisión final y registro: Si el guante falla en cualquiera de los puntos anteriores, debe ser retirado del servicio. Si pasa la inspección, anote la fecha y el tipo de caída. Esto le ayudará a llevar un historial del estrés que ha sufrido su equipo.

Recuerde que un guante de moto es un sistema de seguridad complejo. Su capacidad protectora depende de la integridad de todas sus partes. No se arriesgue por intentar alargar la vida útil de un equipo dañado.

El riesgo de la tracción excesiva del cuero contra el asfalto: efecto palanca

Para dimensionar la importancia de una deslizadera, debemos analizar el escenario opuesto: ¿qué ocurre exactamente cuando una mano, protegida únicamente por cuero o un tejido sin deslizadera, impacta contra el asfalto a alta velocidad? El fenómeno que se produce es conocido en biomecánica como «efecto palanca» o «efecto de anclaje y volteo» (grip and flip).

Como hemos establecido, el cuero tiene un alto coeficiente de fricción. En lugar de deslizar, la palma del guante se «agarra» al asfalto de forma casi instantánea. La mano se convierte en un punto de pivote fijo. Sin embargo, el resto del brazo y el cuerpo del motorista continúan su movimiento por inercia. Esta dinámica transforma el brazo en una palanca. La energía, en lugar de disiparse hacia adelante en un deslizamiento, se convierte en una fuerza de rotación que puede causar una hiperextensión o hiperflexión violenta de la muñeca y el codo, o incluso provocar que el cuerpo del motorista sea catapultado, generando un segundo impacto mucho más peligroso.

Este fenómeno es particularmente acentuado en las carreteras de montaña españolas, caracterizadas por curvas cerradas y un asfalto a menudo abrasivo. Un análisis de siniestralidad en estas vías destaca que las salidas de vía representan el 47% de los accidentes mortales, y el efecto palanca es un factor agravante en las lesiones resultantes, especialmente en puertos icónicos como los de Pirineos o Sierra Nevada.

Diagrama físico mostrando el efecto palanca cuando la mano se engancha en el asfalto

La imagen superior ilustra este principio físico. La mano que se engancha crea un punto de anclaje que no solo transmite la compresión al escafoides, sino que también induce una rotación peligrosa. La deslizadera de palma está diseñada precisamente para anular este efecto, asegurando que la mano nunca se convierta en ese punto de pivote.

¿Cómo saber si la deslizadera está bien colocada para tu anatomía de mano específica?

Disponer de un guante con una deslizadera de alta calidad es solo la mitad de la ecuación. Para que cumpla su función biomecánica, esta debe estar posicionada con precisión milimétrica sobre las zonas críticas de la palma. Una deslizadera mal ubicada es, en el mejor de los casos, ineficaz y, en el peor, puede incluso agravar una lesión al crear un punto de presión incorrecto. Su objetivo es cubrir y proteger la zona del escafoides y el hueso pisiforme.

La protección debe actuar como un escudo externo para los huesos que harían el primer contacto con el suelo. No debe estar en el centro de la palma, sino en la base carnosa del pulgar y en el borde exterior de la palma. Dado que la anatomía de cada mano es diferente, es fundamental realizar una comprobación antes de comprar unos guantes.

Para verificar que el ajuste es correcto para su mano, siga estos pasos. Es un procedimiento sencillo que le llevará menos de un minuto y que garantiza que la inversión en su seguridad sea efectiva.

  1. Póngase el guante y cierre el sistema de sujeción: Asegúrese de que el guante está bien ajustado, sin holguras, pero sin cortar la circulación.
  2. Simule la posición de conducción: Agarre un manillar de moto o un objeto cilíndrico similar. Esta es la posición natural de su mano y la que probablemente tendrá durante una caída.
  3. Localice sus huesos clave: Con la otra mano, palpe la base de su palma a través del guante. Identifique el hueso escafoides (en la base del pulgar) y el hueso pisiforme (el pequeño hueso que sobresale en el borde exterior de la palma, bajo el meñique).
  4. Verifique la cobertura de la deslizadera: La pieza rígida de la deslizadera debe cubrir de forma prominente estas dos áreas. Debe sentir que la protección está interpuesta directamente sobre esos huesos. Si la deslizadera está centrada en la palma o desplazada hacia los dedos, no está bien posicionada.
  5. Compruebe la fijación: Abra y cierre el puño varias veces. La deslizadera no debe desplazarse significativamente. Si se mueve más de un centímetro, es probable que la talla del guante sea demasiado grande para usted.

No dude en probar diferentes marcas o modelos. El patronaje varía considerablemente (por ejemplo, las marcas europeas suelen ser más anchas que las asiáticas) y es crucial encontrar el guante que se adapte a su estructura ósea, no al revés.

¿Qué son las deslizaderas de palma y por qué evitan fracturas de muñeca?

Tras analizar los mecanismos de lesión, los materiales y el ajuste, es momento de definir formalmente este componente. Una deslizadera de palma (o «palm slider») es una pieza de material rígido y de baja fricción (como TPU, carbono o compuestos específicos) integrada en la palma de un guante de motorista. Su única y crucial función es ser el primer punto de contacto con el asfalto en una caída, permitiendo que la mano deslice en lugar de agarrarse.

Al convertir la energía del impacto en un movimiento de deslizamiento, la deslizadera rompe la cadena de eventos que conduce a la fractura de escafoides. Evita la transmisión de la fuerza de compresión axial a través de la muñeca y anula el peligroso efecto palanca. Como lo define el departamento técnico de Seibertron, un fabricante de equipamiento:

Los deslizadores de palma de alta calidad diseñados para brindar máxima protección sin sacrificar la comodidad ni el control. Estos deslizadores permiten que la mano se deslice sobre el pavimento, reduciendo las quemaduras por fricción y los traumatismos por impacto.

– Seibertron Technical Department, Guía de seguridad Seibertron 2025

No todas las deslizaderas son iguales. Su eficacia está directamente ligada a la certificación del guante. La normativa europea EN 13594:2015 establece dos niveles de protección. Mientras que el Nivel 1 KP es un estándar básico, el Nivel 2 KP es el que garantiza una protección superior y donde la presencia de deslizaderas de calidad es una constante. Un guante con esta certificación ha superado pruebas rigurosas de resistencia a la abrasión, desgarro y sujeción, asegurando que todo el sistema (deslizadera, cuero/textil y costuras) funcionará de forma solidaria en el momento crítico.

Cuero bovino o tejido sintético: ¿qué resiste más segundos arrastrando por el asfalto?

Si bien la deslizadera gestiona el primer instante del impacto, la caída continúa. Durante el arrastrón, el resto del guante debe proteger la piel de la abrasión. La capacidad de un material para resistir este «lijado» contra el asfalto se mide en segundos y es uno de los test clave de la homologación EN 13594:2015. La elección entre cuero y materiales sintéticos no es solo una cuestión de estética o comodidad, sino de rendimiento bajo estrés extremo.

Tradicionalmente, el cuero bovino o de canguro ha sido el material de referencia por su excelente resistencia a la abrasión. Sin embargo, los avances en tejidos sintéticos, como la Cordura de alta denier o los compuestos con aramidas (Kevlar®), ofrecen hoy un rendimiento muy competitivo, con ventajas adicionales en cuanto a ligereza, flexibilidad y comportamiento en mojado, un factor importante en el clima variable de muchas regiones de España.

La siguiente tabla desglosa el rendimiento de los materiales más comunes según los estándares de certificación, ofreciendo una visión clara de su capacidad protectora real:

Resistencia a la abrasión según EN 13594:2015
Material Base Tiempo Abrasión Nivel 1 Tiempo Abrasión Nivel 2 Compatibilidad Deslizadera TPU Uso Recomendado España
Cuero Bovino 1.2mm 4 segundos 8+ segundos Excelente adhesión Rutas sierra, uso sport
Cordura 600D 3.5 segundos 7 segundos Buena con refuerzo Uso urbano diario
Cuero Canguro 0.8mm 5 segundos 10+ segundos Óptima flexibilidad Circuito, competición
Textil + Kevlar 4.5 segundos 9 segundos Muy buena Touring 4 estaciones

Como se aprecia, para obtener una certificación de Nivel 2, el material debe resistir más de 8 segundos de abrasión. El cuero de canguro sigue siendo el rey en rendimiento puro, pero un buen cuero bovino o un textil técnico con refuerzos de Kevlar ofrecen una protección excepcional para uso en carretera. La elección dependerá del tipo de conducción: para rutas deportivas en zonas de sierra, el cuero sigue siendo una opción excelente; para un uso diario urbano o touring, donde la versatilidad climática es clave, un buen sintético de Nivel 2 es a menudo más práctico.

A recordar

  • La fractura de escafoides se produce por la energía de compresión al frenar una caída con la mano, no por el impacto directo.
  • La función de la deslizadera de palma es convertir esa fuerza de compresión en un deslizamiento, redirigiendo la energía y evitando que la mano actúe como un punto de anclaje.
  • La eficacia del sistema depende de tres factores: un material de baja fricción en la deslizadera, un posicionamiento anatómico correcto sobre el escafoides y un guante (cuero o textil) con certificación EN 13594 Nivel 2 que resista la abrasión.

¿Por qué los guantes de caña larga son imprescindibles para viajar en invierno y seguridad?

Hemos enfocado nuestra atención en la palma y el escafoides, pero la muñeca es una articulación compleja que requiere una protección integral. Aquí es donde el diseño del guante, y en particular la longitud de su caña, juega un papel fundamental que a menudo se subestima. Un guante de caña larga no es solo una defensa contra el frío en las rutas invernales por la Transpirenaica, sino también un estabilizador articular crucial.

Una caña larga que se ajusta firmemente por encima de la manga de la chaqueta cumple dos funciones de seguridad vitales. Primero, protege los huesos del antebrazo distal (el cúbito y el radio), que también están expuestos en una caída. Segundo, y quizás más importante, actúa como una férula parcial para la articulación de la muñeca. Al limitar el rango de movimiento, especialmente la hiperextensión, reduce drásticamente las posibilidades de que la muñeca se doble hasta un punto de ruptura durante el caótico volteo de una caída.

La combinación de una deslizadera de palma y una caña larga bien ajustada ofrece un sistema de doble protección. La deslizadera gestiona el primer impacto y el deslizamiento inicial, mientras que la caña larga estabiliza la articulación frente a las fuerzas de torsión y flexión que se producen durante el resto del arrastrón. Según el departamento técnico de Segura Moto, «una caña larga bien ajustada inmoviliza parcialmente la articulación de la muñeca, reduciendo el rango de hiperextensión en una caída hasta un 30%». Es un beneficio mecánico directo que complementa a la perfección la función de la deslizadera.

Por tanto, especialmente para viajes largos, altas velocidades o condiciones meteorológicas adversas, optar por un guante de caña corta es renunciar a una capa de protección fundamental. La seguridad de su muñeca no depende de una sola pieza, sino de un sistema bien diseñado en su conjunto.

Para una protección completa, la estabilización es tan importante como el deslizamiento. Revise la función estabilizadora de los guantes de caña larga para entender su rol en el sistema de seguridad.

Preguntas frecuentes sobre la protección de la muñeca en moto

¿La deslizadera debe moverse al cerrar el puño?

No, debe permanecer fija sobre los huesos de la base de la palma. Si se desplaza, el guante es demasiado grande y no ofrecerá una protección adecuada en caso de impacto, ya que la zona a proteger quedaría expuesta.

¿Hay diferencias entre marcas europeas y asiáticas?

Sí, el patronaje suele variar. Generalmente, las marcas europeas diseñan guantes con una palma más ancha, mientras que las asiáticas tienden a ser más estrechas. Es fundamental probarse diferentes marcas para encontrar la que mejor se adapte a la anatomía de su mano.

¿Puedo ajustar la posición de la deslizadera?

No. En los guantes con certificación de seguridad, la posición de la deslizadera está fijada durante el proceso de fabricación para cumplir con los estándares de la homologación. Cualquier alteración, además de ser muy difícil de realizar, anularía la certificación y comprometería la seguridad del guante.

Ahora que comprende la biomecánica de la lesión y la lógica detrás de la tecnología de protección, la elección de su próximo par de guantes trasciende la estética o la marca. Se convierte en una decisión médica informada. No está comprando un accesorio, está invirtiendo en la funcionalidad a largo plazo de sus manos. Le insto a que revise su equipamiento actual con este nuevo conocimiento y, de cara al futuro, priorice siempre guantes certificados que incorporen un sistema de deslizadera de palma bien diseñado y una caña que estabilice su muñeca. Es un acto de prevención activa que, espero, le mantenga lejos de mi quirófano.

Escrito por Marc Soler, Piloto amateur veterano y experto en conducción deportiva y equipamiento de alto rendimiento. Colaborador técnico en pruebas de motos R y Naked de alta cilindrada en circuito y carretera.